¿Por qué yo? Capítulo II Miradas

Un año después Hermione aún conservaba la varita de su profesor, fue el único objeto que no entregó, se sintió capaz de arreglarla, se sintió capaz de armarla para que quedara como ese admirable hombre la empuñaba con fuerza.

En la universidad de magia de Londres donde pocos siguieron con ganas de más, Hermione había encontrado ese amor extraño hacia las artes oscuras al especializarse en DCAO, y es que cuando todo había acabado había quedado un vacío del no tener una causa por pelear o algo nuevo que descubrir y quizá observar por varios meses aquella varita negra al intentar todos los días que esta se hiciera como nueva, fue lo que la impulsó e influenció a escoger la vocación perfecta, se sentía bien con ella por seguir los pasos del hombre antiguo jefe de Slytherin también porque aquello era su forma de honrar el honor de aquél hombre.

En el aula donde ella estudiaba habían alumnos de varias escuelas, todos muy concentrados en tener el primer lugar mientras a ella eso ya no le interesaba.

Uno de ellos andaba detrás de la joven, al principio ella no se había dado cuenta pero luego lo notó cuando cruzó miradas con él apreciando sus intensos ojos negros y rostro blanco, sus cabellos eran rizados y su porte era definitivamente como todo un caballero inglés.

Este joven era un aventurero, le encantaba escalar montaña, leer por las noches y escribir por las mañanas, casi al mismo tiempo que vio por primera vez a esa hermosa jovencita egresada de Hogwarts encontró en uno de sus paseos de largas caminatas en los grandes campos de Escocia un portafolio enterrado que contenían muchas cartas, parecía que este había sido preparado por un hombre que gustaba lanzar mensajes en botellas con destino al ancho mar y es que por la flojera aún ni se había tomado el tiempo de revisar cuál era el misterio de todos esos pergaminos y aún así lo utilizaba para conquistar.

El jovencito se adueñó de todos estos escritos con una caligrafía elegante, escritos con verdaderos sentimientos crecientes por alguna lejana y atractiva dama. Este joven alumno había utilizado algunas de estas letras copiando sin descaro a sus propias hojas para colocarlas dentro de la alforja de Hermione sin que esta se diera cuenta. Era el pla perfecto para conquistarla sin tener que gastar mucho ingenio en llamar su atención, era un niño, un niño que no sabía nada que valiera la pena.

Hermione estaba fascinada, era un hombre perfecto, guapo, sensible e inteligente, si le pedía que fuere su novia en cualquier momento aceptaría al fin que de Ron no sabía nada desde que se despidieron de la torre de Gryffindor un año atrás. El joven la había enamorado con esas cartas, con esas letras que exponían un frágil y romántico corazón.

Ella quien había leído sus cartas repetidas veces se estaba volviendo loca por besar las letras de los labios del autor en un dictado privado.

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Soy el hombre más afortunado y me conformo con sólo verla, sus ojos pensantes delante de sus libros y los pergaminos que intenta descifrar su intelecto durante una prueba escrita, estorban de verme en sus ojos al pasar por su lado,

¿Qué más puedo pensar?
Un hombre como yo sólo deseaba terminar las constantes marcas de su propia línea de tiempo, pero tu hermosa persona me golpeó el rostro haciéndome sentir despierto, me topé contra la fuerza de tu ingenio, eres mi sueño más hermoso el que nunca quise ver con atención y es que tus manos y tu caminar me eran, me son una tentación y dolor constante que quiere mantenerme vivo, sólo me consume porque no sé cómo empezar a hablarle, no sé cómo estar frente a usted.

Mis deseos son secretos y tus secretos son míos sólo porque los he deseado en susurros frente a estas hojas amarillas ¿Por qué no usar la magia de mi corazón para que todo llegue a ti en las suaves manos que una vez lastimé por descuido?

¿Cómo podré hacerlo posible?

He de moverme en las sombras caminando en dirección de donde el aire me contradice, el frío lugar que me resguarda también es solitario a comparación del suyo que es cálido, tiene abrazos y amigos cercanos que alimentan su sentir alegre aunque sepas que todo podría acabar un día con su propia muerte, no había temido antes el momento pero mi corazón me gritó que aunque fuera una locura intentaría decírselo al oído que muero por estar a su lado y ser otro abrazo más de íntima amistad, robarle el corazón como tú te llevaste el mío.
Es que no apuesto a que me permita estar aún más cerca, quisiera ser un secreto contado en la cena, un rumor de los labios carmín que repasan las horas antes de dormir, sus horas, sus labios, Srta…

… No he dejado de mirarlos ni de pensar en ellos.

//////

Hermione leía esa carta y las otras, era una confesión fuerte, parecía que la conocía, el joven que le escribía la conocía.

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